A veces lo que me gusta cantar no es lo que puedo hacer...


Comienzo esta entrada posicionándome en que el principio más fundamental en cuanto a la selección de canciones, es el respeto hacia el nivel técnico y las características vocales de la voz. He visto infinidad de cantantes jóvenes que quieren empezar a cantar porque les fascina un o una cantante en concreto y les hace muchísima ilusión poder cantar las canciones de su ídolo.

Y eso no es malo en cierto modo. Al contrario, gracias a eso se han dado cuenta de que quieren aprender o mejorar técnicamente, estableciendo con ello un gran paso en una buena dirección. Lo que hay que intentar hacer entender, es que tienen que aprender por sí mismos qué es lo que realmente pueden abordar en este momento. Aprender a diferenciar entre lo que me gusta cantar y lo que realmente puedo cantar. No en empeñarnos en cantar una canción que vemos y sentimos de verdad que no podemos, porque, en ocasiones, la ilusión por cantar algo hace forzar la voz y no nos permite un desarrollo natural. ¡Cómo cuesta asumir esto muchas veces! Pero es que hay veces que lo que me gusta no me va bien. Y no pasa nada tampoco. Enseñar a los alumnos a ser fríos en ese aspecto es un tanto complicado, lo reconozco. Desarrollar la consciencia de su propia voz es una tarea que atañe a todo enseñante, inculcarla desde el primer momento para ayudarles a evolucionar pero, sobre todo, advertir qué es lo que me va bien y lo que no.

Empezar a moverse en la zona de desarrollo próximo para poder alcanzar la zona de desarrollo potencial es esencial. Esto significa que debemos hacer partir al alumno desde su nivel inicial, e ir incrementando la dificultad progresivamente para alcanzar el desarrollo máximo. ¿Verdad que esto te parece lógico? Pues no entiendo como hay gente que se empeña en cantar notas agudísimas a las que no llega bien, con desafinaciones, con presión excesiva en la laringe… ¡Y todavía te dicen que les sale genial! (esto pertenece a las realidades que viven los cantantes de las que hablaré en otro momento) NO POR CANTAR NOTAS MUY AGUDAS CANTAS MEJOR, se trata de hacerlo BIEN, no de gritar a los cuatro vientos mis defectos y el escaso conocimiento de mi realidad vocal. Debemos procurar cantar siempre en la zona cómoda de la voz y progresivamente ir ampliando la tesitura sobre la que poder cantar y abordar canciones más arriesgadas o complejas.

En el canto, como con cualquier otro instrumento musical, no se pueden subir los escalones de 6 en 6, se debe asentar el conocimiento primero en la mente y posteriormente en la musculatura. No debemos olvidar de que se trata del aprendizaje de una habilidad y, como tal, precisa de tiempo, paciencia y muchísimas dosis de ilusión y perseverancia. Por esta razón, y ya concluyo aquí, no se desesperen por querer cantar cosas muy difíciles que saben que no pueden todavía: ¡no te autoengañes! Esto no quiere decir que no se puedan proponer canciones a los profesores de canto, yo veo en esto algo muy productivo porque indica que participas de manera activa en tu formación y denota interés. Déjate asesorar por quien trata de llevarte por el camino correcto (que no siempre es el más corto) y no vivir en realidades paralelas que nadie ve salvo tú.


¡Reflexión hecha! Eah, ya me puedo quedar tranquilo.


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